
Hoy intentaré contestar a una cuestión que surge a menudo cuando en mi consulta aparecen personas con presión arterial alta.
¿Hay o no hay relación entre café e hipertensión? ¿Podemos tomar café si nuestra presión arterial es alta?
Pero, empecemos por el principio, o sea por definir qué es la presión arterial, por saber cuáles son las distintas categorías de la misma y cuándo nuestra presión arterial pasa a denominarse hipertensión.
Presión arterial es la fuerza que ejerce nuestra sangre sobre las paredes de las arterias a su paso por ellas.
Presión arterial es la fuerza que ejerce nuestra sangre sobre las paredes de las arterias a su paso por ellas. La presión sistólica, corresponde al valor más alto cuando realizamos la medición y es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes arteriales en el momento del latido, o sea cuando el corazón se contrae. Mientras que la presión diastólica, corresponde al valor más bajo cuando realizamos la medición, y es la presión entre un latido y otro, o sea cuando el corazón se relaja.

La Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) define las siguientes categorías de presión arterial: normal, elevada, alta (hipertensión) de nivel 1, alta (hipertensión) de nivel 2, crisis de hipertensión.
Nuestra presión arterial es normal cuando el valor sistólico es menor de 120 mm Hg y el diastólico menor de 80 mm Hg y empieza a ser alta cuando de manera habitual, la presión sistólica sube por encima de 130 mm Hg o la diastólica por encima de 80 mm Hg.
Por supuesto, lo mejor sería no llegar a dichos niveles, sino mantenernos en la franja verde o ponerse las pilas de seguida cuando la presión sistólica pasa a ser elevada (franja amarilla).
Pero, pasemos ya al tema del que os quería hablar hoy, o sea, nuestro querido café.

Definir el consumo moderado de café no es sencillo, ya que, los datos varían de un estudio a otro. Por ejemplo, en algún artículo científico encontraremos que el consumo moderado comprende 3-4 tazas al día, mientras que en otro se hace referencia a 1-2 tazas diarias cuando se habla sobre el mismo tipo de consumo. Además, la mayoría de estudios se centran en relacionar el consumo de café con el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares, entre ellos hipertensión, aunque también podemos encontrar algún estudio u opiniones de expertos sobre el consumo de café en personas que ya padecen hipertensión.
El consumo de café parece ser seguro y 3-4 tazas al día producen más beneficio que daño reduciendo el riesgo de distintos problemas de salud.
En 2017 se llevo a cabo una revisión de revisiones llamada en inglés umbrella review cuyas conclusiones indican que el consumo de café parece ser seguro y 3-4 tazas al día producen más beneficio que daño reduciendo el riesgo de distintos problemas de salud (1).
Este tipo de revisiones constituyen evidencia científica de alto grado (aquí, las llamamos sinopsis de síntesis), además las conclusiones suelen expresarse con mucha cautela, ya que estudiemos el tema que estudiemos siempre encontraremos evidencia a favor, en contra o neutra, o sea que no encuentra ninguna relación, y estas revisiones deben tenerla toda en cuenta, pero finalmente las conclusiones se sacan en base a la evidencia de mayor peso.

Las conclusiones de una revisión, pero esta vez de estudios (2) indican que el consumo habitual moderado de café (1-2 tazas al día), no solo no tiene relación con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión, sino que se observa una relación inversa entre la dosis de café diaria y dicho riesgo. Mayores dosis de café parecen actuar como un factor de protección cardiovascular y los autores observaron que a partir de 3 cafés al día existe un menor riesgo de padecer hipertensión. Curioso, ¿a que sí? Además, de nuevo aparece la cantidad de 3 tazas diarias…
Aunque la evidencia científica más antigua mostraba una relación positiva entre el consumo de café y problemas cardiovasculares, los estudios científicos más recientes llevados a cabo con mayor rigor científico muestran una relación neutra o beneficiosa entre el consumo de café y presión arterial, enfermedades cardiovasculares, infartos, arritmias cardiacas o diabetes mellitus. Según Chrysant (3) que realizó otra revisión de estudios, el consumo moderado de café (3-4 tazas/día) es seguro y beneficioso tanto en personas sanas como en pacientes con presión arterial alta y no está justificada una restricción generalizada de café en dichos pacientes, aunque debemos valorar caso por caso e individualizar.
En un estudio en que participaron 37 pacientes diagnosticados de prehipertensión (franja amarilla) e hipertensión de grado 1 se comprobaba la vasodilatación postprandial tras tomarse un café y se observó que el café alto en ácido colorogénico y bajo en hidroxihidroquinona mejoraba la vasodilatación después de comer (4).
Lejos de salir corriendo a comprar café alto en ácido clorogénico y bajo en hidroxihidroquinona, información que hasta el momento los fabricantes no nos facilitan, gracias a estudios como este se va demostrando como los polifenoles del café son los responsables de sus propiedades beneficiosas. Veamos esto brevemente…

¿Y qué pasa con las personas que ya tienen hipertensión?
Está claro que si sufres presión arterial alta y no eres un consumidor habitual de café, quizás no sería el mejor momento para convertirte en uno or que te centres en beneficios que te pueda aportar el consumo diario, de otros alimentos, como frutas y verduras y no los del café, pero si has tomado café durante toda la vida y te sienta bien, no sería necesario restringir totalmente su consumo por el mero hecho de que seas una persona hipertensa. Haría falta individualizar y quizás valorar otros factores que influyen en los aumentos de presión arterial y que posiblemente existan en tu vida como el estrés. strés. trés. rés. és. s. .
Entre los metabolitos del ácido clorogénico destaca el ácido ferúlico que podría ejercer favorablemente sobre la presión arterial al aumentar la biodisponibilidad de óxido nítrico y mejorando la dilatación de los vasos sanguíneos mediada por acetilcolina.
Además el café contiene fibra soluble que también mejora el funcionamiento del sistema circulatorio.
Aunque el café produce un incremento de presión arterial de manera puntual tras su toma, los consumidores habituales probablemente desarrollamos cierta tolerancia a estas subidas de presión arterial resultando su consumo, a la larga, en un factor de protección.
Los consumidores de café poseen concentraciones séricas más bajas de ácido úrico, uno de los predictores de mayor riesgo cardiovascular. Por lo visto el café contiene sustancias que inhiben la enzima xantina oxidasa, y por tanto, disminuye la conversión de xantina en ácido úrico.
Se ha visto que potasio, magnesio y ácido clorogénico contidos en el café mejoran la sensibilidad a la insulina disminuyendo la aparición de picos, reduciendo la hiperglucemia en ayunas y la glucemia postprandial, o sea postingesta.
Trigonellina es otro compuesto del café que ejerce un efecto beneficioso sobre el metabolismo de la glucosa, es un fitoestrógeno que mejora las concentraciones de péptido similar al glucagón tipo 1, GLP-1 por sus siglas en ingles, una hormona intestinal que aumenta la saciedad. Por otro lado, trigonellina puede impactar positivamente en la presión arterial, ya que, reduce la concentración plasmática de la enzima convertidora de angiotensina, que convierte angiotensina I en angiotensina II, siendo esta última responsable de mayor vasoconstricción. Como curiosidad, os añado que los efectos beneficiosos del café sobre el metabolismo de la glucosa son parecidos a los que ejerce el cacao.
Aunque el café produce un incremento de presión arterial de manera puntual tras su toma, los consumidores habituales probablemente desarrollamos cierta tolerancia a estas subidas de presión arterial resultando su consumo, a la larga, en un factor de protección.
¿Y qué pasa con el tostado del café? ¿Influye el grado del tueste en los propiedades antioxidantes del mismo?
Aunque es cierto que son los granos verde de café los realmente ricos en polifenoles como ácidos clorogénico, caféico, ferúlico, cumárico etc. y como tales se van pierdiendo a medida que aumenta el grado de tostado, la capacidad antioxidante del café se mantiene, ya que, dichos polifenoles reaccionan y van apareciendo otras sustancias antioxidantes llamadas melanoidinas, unas moléculas marrones y solubles en agua, responsables del color y del aroma que tiene el café tal como lo conocemos. A mayor grado de tostado, mayor contenido en malanoidinas y aunque según un estudio (5) que investigaba la relación entre el grado de tostado y la capacidad antioxidante del café, todos los cafés presentan capacidad antioxidante, para los cafés no demasiado tostados, esta capacidad es aún mayor.

Ha llegado la hora de sacar conclusiones prácticas y aconsejaros en esto de café.
Por supuesto, tomar o no tomar café es una elección totalmente personal y su consumo no es imprescindible para vivir una vida larga y saludable, sino es opcional. Sin embargo, si vuestra presión arterial es normal y hasta ahora no habéis tomado café de manera habitual simplemente por miedo que no fuera saludable, tened claro su consumo crónico trae más ventajas que desventajas y no es peligroso, en absoluto, para vuestra salud.
Claro que si no soléis tomar café a diario y os tomáis uno, sufriréis los efectos agudos de su consumo esporádico, o sea vuestra presión arterial aumentará mientras dure el efecto de la cafeína. No obstante, estos efectos desaparecen a medida que nuestro organismo se vaya acostumbrando y es cuando nos beneficiaremos del efecto de otros compuestos que contiene esta bebida.
¿Y las personas que ya padecen hipertensión?
Obviamente si sufres presión arterial alta y no eres un consumidor habitual de café, quizás no sería el mejor momento para convertirte en uno y es mejor que te centres en beneficios que te pueda aportar el consumo diario, de otros alimentos, como frutas y verduras y no los del café, pero si has tomado café durante toda la vida y te sienta bien, no sería necesario restringir totalmente su consumo por el mero hecho de que seas una persona hipertensa. Haría falta individualizar y quizás valorar otros factores que puedan aumentar la presión arterial y que posiblemente existan en tu vida como el estrés o el tabaco.
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Bibliografía
Del Pino R. Influencia del grado de tostado sobre la capacidad antioxidante y el efecto genoprotector del café soluble. Contribución de la fracción de malanoidinas [Fin de Master]. Universidad de Burgos. 2011.
Poole, Robin et al. Coffee consumption and health: umbrella review of meta-analyses of multiple health outcomes. BMJ (Clinical research ed.) vol. 359 j5024. 22 Nov. 2017, doi:10.1136/bmj.j5024
D’Elia L, La Fata E, Galletti F, Scalfi L, Strazzullo P. Coffee consumption and risk of hypertension: a dose-response meta-analysis of prospective studies. Eur J Nutr. 2019 Feb;58(1):271-280. doi: 10.1007/s00394-017-1591-z. Epub 2017 Dec 8. PMID: 29222637
Chrysant SG. The impact of coffee consumption on blood pressure, cardiovascular disease and diabetes mellitus. Expert Rev Cardiovasc Ther. 2017 Mar;15(3):151-156. doi: 10.1080/14779072.2017.1287563. Epub 2017 Feb 3. PMID: 28128673.
Kajikawa M, et al. Coffee with a high content of chlorogenic acids and low content of hydroxyhydroquinone improves postprandial endothelial dysfunction in patients with borderline and stage 1 hypertension. Eur J Nutr. 2019 Apr;58(3):989-996. doi: 10.1007/s00394-018-1611-7. Epub 2018 Jan 12. PMID: 29330659; PMCID: PMC6499758.